jueves, 8 de mayo de 2014

Las ALAS de la Victoria

Hoy nos gustaría compartir un bonito texto que nos ha enviado una chica de Madrid, que por desgracia, también ha conocido de primera mano lo que es un trastorno de alimentación.


              El 15 de Abril de 1863 un grupo de arqueólogos excavando al oeste del santuario de la isla de Samotracia dedicado Caberoi recuperaron varias partes de una gran estatua de una mujer. Continuaron excavando con el objetivo de encontrar la cabeza y los brazos, pero no consiguieron encontrar nada más. La conclusión de los arqueólogos fue que se trataba de una estatua que representaba a la diosa de la Victoria, por sus alas, y así pasó a conocerse como Victoria de Samotracia. Los fragmentos encontrados se enviaron a Francia, llegando al museo del Louvre, donde después de un cuidado trabajo de restauración, el bloque principal constituido por piernas y parte inferior del torso fue devuelto a la vida.
             
              "¿Estoy estudiando el examen de Historia del Arte o leyendo mi biografía?", me dije. Y comencé a recordar…

              Hace años yo había sido también una gran obra de arte, un ser humano que tardaron 9 meses en hacer con el mejor de los materiales: la sabia naturaleza. Sin embargo, la televisión, la moda y la sociedad, como si de un bombardeo se tratase, me desmembraron el alma…No tenía cabeza para pensar ni brazos con los que aferrarme al mundo y defenderme. Yo dejé de creerme que, como obra de arte, merecía estar junto al resto de ellas y sigilosamente, sin que nadie se diese cuenta, me escondí en el almacén. Acumulé polvo un año y mi descuido hizo que me volviera completamente irreconocible. Nadie encontraba ya a Victoria en mí, se había esfumado.
             
              Pero un día aparecieron tres arqueólogos que se preguntaron dónde estaba esa bella obra que años atrás conocieron. Trabajando juntos, descubrieron que estaba en una sala oscura y apartada, con el título "anorexia" colgando en la pequeña puerta a través de la cual se accedía al lugar. Me encontraron en pedazos, como un puzzle a recomponer, pero el grupo me reconoció y empezó a cuidar de mí. Me quitaron el polvo y hablaron conmigo para que yo misma recordara quién era y lo feliz que había sido en el pasado.

              Tras un duro proceso de restauración, algo comenzó a crecer en mi mente: las alas. Ellas me han permitido elevarme sobre lo que un día me enterró y me han dado la libertad para volar donde quiera, sin miedo a ningún lugar donde llegue a aterrizar. Ya no me hacen falta los brazos, pues ya no necesito levantar piedras del camino; ahora con mis alas puedo llegar mucho más lejos. Llego a la libertad de mi espíritu, sin importarme lo que los demás puedan pensar de mi valor.
             
              La anorexia es un largo período de la historia de la vida de muchas personas, en las cuales transcurren siglos de hambruna, enfermedades y guerras. Sin embargo, Victoria siempre está ahí. Es difícil de recomponer, pero sólo hacen faltas las manos de un artista dedicado en cuerpo y alma y la determinación de Victoria a abrazar esas manos que la llevarán de nuevo a la realidad.




              Victoria perdió la cabeza, pero le quedan sus alas, las alas de la libertad que la llevarán donde ella desee. Y su cabeza aparecerá, sólo está oculta bajo un manto de tierra, pero un arqueólogo la descubrirá.