Hoy nos gustaría compartir un bonito texto que nos ha enviado una chica de Madrid, que por desgracia, también ha conocido de primera mano lo que es un trastorno de alimentación.
El
15 de Abril de 1863 un grupo de arqueólogos excavando al oeste del santuario de
la isla de Samotracia dedicado Caberoi recuperaron varias partes de una gran
estatua de una mujer. Continuaron excavando con el objetivo de encontrar la
cabeza y los brazos, pero no consiguieron encontrar nada más. La conclusión de
los arqueólogos fue que se trataba de una estatua que representaba a la diosa
de la Victoria, por sus alas, y así pasó a conocerse como Victoria de
Samotracia. Los fragmentos encontrados se enviaron a Francia, llegando al museo
del Louvre, donde después de un cuidado trabajo de restauración, el bloque
principal constituido por piernas y parte inferior del torso fue devuelto a la
vida.
"¿Estoy
estudiando el examen de Historia del Arte o leyendo mi biografía?", me
dije. Y comencé a recordar…
Hace
años yo había sido también una gran obra de arte, un ser humano que tardaron 9
meses en hacer con el mejor de los materiales: la sabia naturaleza. Sin
embargo, la televisión, la moda y la sociedad, como si de un bombardeo se
tratase, me desmembraron el alma…No tenía cabeza para pensar ni brazos con los
que aferrarme al mundo y defenderme. Yo dejé de creerme que, como obra de arte,
merecía estar junto al resto de ellas y sigilosamente, sin que nadie se diese
cuenta, me escondí en el almacén. Acumulé polvo un año y mi descuido hizo que
me volviera completamente irreconocible. Nadie encontraba ya a Victoria en mí,
se había esfumado.
Pero
un día aparecieron tres arqueólogos que se preguntaron dónde estaba esa bella
obra que años atrás conocieron. Trabajando juntos, descubrieron que estaba en
una sala oscura y apartada, con el título "anorexia" colgando en la
pequeña puerta a través de la cual se accedía al lugar. Me encontraron en pedazos,
como un puzzle a recomponer, pero el grupo me reconoció y empezó a cuidar de
mí. Me quitaron el polvo y hablaron conmigo para que yo misma recordara quién
era y lo feliz que había sido en el pasado.
Tras
un duro proceso de restauración, algo comenzó a crecer en mi mente: las alas.
Ellas me han permitido elevarme sobre lo que un día me enterró y me han dado la
libertad para volar donde quiera, sin miedo a ningún lugar donde llegue a
aterrizar. Ya no me hacen falta los brazos, pues ya no necesito levantar
piedras del camino; ahora con mis alas puedo llegar mucho más lejos. Llego a la
libertad de mi espíritu, sin importarme lo que los demás puedan pensar de mi
valor.
La
anorexia es un largo período de la historia de la vida de muchas personas, en las
cuales transcurren siglos de hambruna, enfermedades y guerras. Sin embargo,
Victoria siempre está ahí. Es difícil de recomponer, pero sólo hacen faltas las
manos de un artista dedicado en cuerpo y alma y la determinación de Victoria a
abrazar esas manos que la llevarán de nuevo a la realidad.
Victoria
perdió la cabeza, pero le quedan sus alas, las alas de la libertad que la
llevarán donde ella desee. Y su cabeza aparecerá, sólo está oculta bajo un
manto de tierra, pero un arqueólogo la descubrirá.