¿Acaso es normal la sociedad? ¿No es ella misma la que nos sitúa en el borde del precipicio? Creo sinceramente que sí. Que unas enfermen y otras no ya depende de otros factores que no son objeto de análisis hoy.
Aquí os dejo algunos de los fragmentos más interesantes:
"En esta sociedad de culto al cuerpo, de la eterna juventud, de "sin" (sin grasa, sin arrugas, sin pelos, sin carnes, sin calorías, sin azúcar... sin nada, cero en todo), la delgadez goza de una excelente prensa, puesto que se identifica con todo lo codiciable y admirado, con el éxito, con la felicidad, la belleza y la salud".
"Los anuncios que nos alientan a adelgazar y nos aseguran tan feliz resultado sin esfuerzo, sin pasar hambre, rápidamente, solo con unas pastillitas o un batido o unas barritas o unos cereales, o lo que sea que nos quieran vender prometiéndonos la suprema felicidad por el mero hecho de comprar lo anunciado, se encuentran en todos los medios de comunicación. Es imposible escuchar la radio, ver la televisión o leer una revista sin que nos topemos con ellos. No hay manera de evitarlos cuando andamos por las calles de cualquier ciudad, en las marquesinas de las paradas, en gigantescos carteles, en el metro, en los mismos escaparates de las farmacias".
"Las campañas oficiales para combatir el aumento de la anorexia y la bulimia tampoco es que ayuden mucho, la verdad, cuando no son sencillamente contraproducentes. Las enfermas no se identifican con esas chicas escuálidas y de aspecto cadavérico que las protagonizan, porque no se ven así y, de hecho, muchas veces no lo están. Pero peor es cuando sale la típica modelo explicando que se ha curado pero enseñando un cuerpo muy delgado, que no casa con el que tiene la mayoría de mujeres".
"Se supone que todo el mundo está enteradísimo de lo que pasa y anda a la última "la sociedad de la información", la llaman, pero los disparates que suelta la gente, con total desparpajo, cuando se pone a pontificar sobre la comida y la nutrición, son de caerse de espaldas, espeluznantes. Y cuando ya nos adentramos en el mundo de la anorexia y la bulimia, los desatinos suben de tono hasta sobrepasar toda medida. El trabajo dedicado a enseñarles en qué consiste una alimentación adecuada resulta totalmente baldío, es tiempo gastado en vano, sus mentes son incapaces de asimilar lo que se les dice. Y aún peor, cuando ponen los pies en la calle los mensajes que encuentran por doquier se encargan aparentemente de darles la razón".
"Es interminable la lista de productos milagro: SIN, BAJOS, CERO. Todos ellos, sin excepción, con letreritos muy vistosos nos dejan claro, para que no haya equivocación posible, que son sanos, ligeros y naturales. Los mejores, vamos. Reclamos con los que martillean nuestras cabezas constantemente, hincándolo hasta el fondo para que no pueda sacarse. Una vez establecida esta verdad el siguiente paso es fácil y sencillo: los que consumen estos productos siempre están delgados, y se vuelven los tipos más sanos y bellos que se hayan visto desde los albores del tiempo".
"En el supermercado, es frecuente que al lado del paquete de jamón serrano, nos topemos con una bandeja de pavo en la que pone '100% libre de grasa'. No sé muy bien qué significa esto, pero el hecho es que su consumo es enorme. Es increíble su éxito, ha ganado la batalla a toda su competencia, barriéndola. No acabo de entender por qué la gente está convencida de que es sanísimo, lo que equivale a que engorda muy poco. No cabe duda de que las campañas de publicidad del pavo han estado muy acertadas, tanto que todo el mundo come pavo a mansalva, pavo, pavo, solo pavo. Claro que cuando hablamos de pavo no nos estamos refiriendo a un señor pavo de cinco kilos asado en el horno. El pavo -si es que realmente lo es- se lo zampan de mil y una maneras, pero jamás se meten un verdadero pavo entre pecho y espalda. Lo suyo es tomarlo en salchichitas, filetitos de pechuga desgrasados, en fiambre, etc. Pero siempre con aspecto de plástico".
En fin, en las páginas que os he señalado habla de más cosas, hace mención al eterno odio que se profesa hacia el azúcar. Se refiere también al elaborado mundo de los tipos de leche, los tipos de yogures, las bebidas e incluso los tipos de agua (porque no vale cualquier tipo de agua, por supuesto).
Lamentablemente ese es el mensaje que nos transmiten a diario. De la publicidad (QUE SOLO BUSCA TU DINERO) acaba trascendiendo a las creencias de la gente, que acaban por asumir como cierto que para ser sano, guapo, delgado, exitoso, moderno y súpercool hay que "saber comer". Vaya eso por delante antes que ser feliz siendo como somos sin alterar nuestra propia naturaleza.
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